Vuelta al trabajo

No sé otras mamás pero yo cuando me quedé embarazada por primera vez pensé que mi vuelta al trabajo sería a los 4 meses sin ningún problema ¡Ilusa de mí! Mi visión cambió el día en que nació mi hija y mucho más a medida que me formaba en temas de crianza y emociones. Agoté todos los plazos que creí posibles y al acercarse la fecha de vuelta tenía que decidir qué hacer con mi pequeña.

Qué hago con mi pequeña

En la zona donde vivimos no había ningún centro respetuoso para bebés ni Madres de Día, así que no existía una opción ideal y todas las que había sobre la mesa tenían sus contras.

  • Guardería convencional: visité varias y ninguna de ellas me gustó.
  • Mis padres: para cuidarla tendrían que desplazarse desde otra ciudad.
  • Excedencia: en ese momento pedir 1 año sin sueldo me parecía inviable y digo en ese momento porque a la larga he visto lo equivocada que estaba. Por otro lado, si quién lo pedía fuera mi pareja yo tendría que trabajar a jornada completa, lo cual haría inviable seguir con la lactancia.

Se me partía el alma solo de pensar que tenía que dejarla con extraños, sin darle la oportunidad de adaptarse, pero recuerdo que su pediatra me dijo “Tranquila, ellos se adaptan si vosotros estáis bien. Captarán lo que vosotros sintáis así que si estáis convencidos de la decisión, estará bien”.

Finalmente decidimos pedir ayuda a mi madre los días que el papá no podía ocuparse de ella por las mañanas. Esto hizo que la separación por la vuelta al trabajo fuese mucho más relajada para mí porque sabía que la peque se quedaba tranquila y que estaba perfectamente atendida por su papá o su abuela.

Lactancia de vuelta al trabajo, sí se puede…

En ese momento mi hija tenía 9 meses y aunque había empezado a tomar sólidos, su alimento principal seguía siendo la teta así que me preocupaba cómo aguantaría sin ella porque las tomas siempre habían sido bastante continuas.

  • Un mes antes de mí incorporación provisioné el congelador con bolsas de leche materna por si la necesitaban en mi ausencia. Todos marcados con la fecha de la extracción para asegurarme de que no guardábamos por más tiempo del conveniente.
  • Al comenzar de nuevo a trabajar hacíamos una toma justo antes de marcharme ( a veces costaba un poco que se quedara y lo tuve que adelantar de hora para tener un margen y no salir tarde de casa)
  • Conseguí un sacaleches eléctrico doble para hacer extracciones en el trabajo y así  minimizar el tiempo que empleaba.
  • Nevera pequeña, barra de hielo y bolsas para almacenar la leche. Esto depende de la época del año o el tiempo que necesites tener la leche fuera de la nevera pero en mi caso era verano y el tiempo de traslado era largo.  Es importante conservar la leche en las condiciones adecuadas. Os dejo un link donde podéis resolver cualquier duda sobre la conservación: https://albalactanciamaterna.org/lactancia/tema-3-manejo-de-la-leche-materna/conservacion-de-la-leche-materna-extraida/

En mi caso la leche que sacaba en el trabajo era la que la peque consumía al día siguiente cuando yo no estaba y a veces ni eso porque esperaba pacientemente a que yo regresara. Eso sí, cuando entraba por la puerta iba directa a buscar la teta J El resto del día tomaba alimentos sólidos siguiendo el método de alimentación autorregulada BLW (Baby Led Weaning) y por supuesto hacíamos juntos todas las comidas posibles.

Mi adaptación al trabajo

No diré que no me costó porque después de tanto tiempo sin separarnos el dejarla era muy duro, pero busqué otros incentivos, quizás algo banales en comparación con lo que dejaba en casa pero que me ayudaron un poco a llevar el día a día. Volver a hacer algo diferente, vestirme con otra ropa, conversar con muchas más personas y diversidad de temas etc. En realidad mi trabajo me gustaba, aunque el entorno no era el soñado. Además no me dejaba mucho tiempo para dar vueltas a la cabeza, a veces no tenía tiempo ni de llamar a ver qué tal iba todo en casa y al haber cogido jornada reducida, pronto se pasaban las horas y estaba de nuevo de camino al tren para volver junto a mi pequeña.

He hablado con mamás que han sentido un gran alivio al volver a trabajar después de la baja de maternidad, en mi caso no fue así y a pesar de que conseguí disfrutar de la jornada sin martirizarme continuamente,  siempre tuve claro que prefería pasar el tiempo con mi hija y eché de menos una baja más larga.

Si bien es cierto que mi postura no ha cambiado nunca, puedo entender a las mujeres que piensan y sienten de otra forma. Al final depende de multitud de factores porque cada familia es un mundo diferente y todo es respetable. Incluso los papás, que antes quedaban casi excluidos de estas emociones, se ven cada vez más afectados por ellas al estar involucrados en la crianza desde el primer instante.

0 comments
2 likes
Prev post: Inculcar el respeto por la naturalezaNext post: Control de esfínteres

Related posts

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *