Por favor, no le digas a mi hija…

Hay ciertas cosas que escuchamos con tanta frecuencia, que a pesar de no ser correctas, las hemos normalizado. Puedo comprender que se dicen con buena intención, pero la repercusión que tiene en la educación de nuestros hijos e hijas, es muy negativa. Por favor, no le digas a mis hijas, ni los hijos/as de nadie.

No llores

Ver llorar a alguien, de alguna manera nos incomoda, quizás porque no estamos acostumbradas a lidiar con las emociones propias o ajenas. Y si quien llora es un niño o niña, mucho más. Entonces aparece esa necesidad de hacer que paren cuanto antes para que se sientan bien ¿o quizás para sentirnos bien nosotras?

Cuando alguien llora, es sencillamente porque lo necesita, porque quiere liberar lo que siente en su interior. Puede ser frustración, rabia, dolor… sea lo que sea debemos permitir que salga y que lloren sin sentirse culpables, las lágrimas no les harán daño, reprimirlas, sí.

Para las personas de mi generación y las anteriores, expresar las emociones no ha sido algo fácil, nadie nos ha enseñado. Más bien al contrario, había que ocultarlas, reprimirlas. Típica frase de madre de mi época “Como vaya yo, vas a llorar con razón” Pues si ya estaba llorando por una razón… porque tenía miedo, porque me habían regañado o castigado, porque me sentía culpable por haber hecho algo “malo”, porque estaba frustrada, porque quería algo que me habían negado… Ya tenía una razón, aunque mi madre no lo entendiera.

Afortunadamente, las cosas van cambiando y hoy en día cada vez somos más las familias que nos preocupamos por la salud emocional de nuestros peques, y entendemos que LLORAR, ES BUENO. Porque para transitar emociones de forma saludable y que no se enquisten, tenemos que aceptarlas, liberarlas y aprender de ellas.

Si no me das un beso, me pongo triste

No creo que realmente te pongas triste porque mi hija no te de un beso, pero si realmente te sucede, como adulta, es algo que tendrás que gestionar tu misma, no es responsabilidad de la niña.

El afecto y el contacto físico debe ser ofrecido libremente, sin chantajes ni coacciones. Ella debe saber que es su decisión a quién besa o abraza y si no se siente cómoda, no tiene que hacerlo. Es una de las formas de prevenir el abuso sexual, tenlo en cuenta.

Te doy una chuche, pero no se lo digas a tu madre

Resulta que una se esfuerza por dar ejemplo y no mentir a sus hijas y llega alguien y ¡Zas! Le pide que mienta a mamá por una chuche. No solo se está premiando la mentira, sino que se está quitando importancia a un hecho bastante grave y peligroso.

Por favor, no enseñes a mi hija a mentirme, temerme u ocultarme información. Por su bienestar, necesito que tenga libertad para contarme cualquier cosa que suceda en su vida. Con mamá y papá, NO HAY SECRETOS.

Porque si normalizamos esto y un día llega alguien con malas intenciones… ¿Qué ocurrirá?

Si te portas así, no te van a querer

No quiero que mi hija sienta que para que la amen debe cumplir las expectativas de nadie, quiero que sea libre de ser y decir lo que desee (siempre desde el respeto a los demás) sin miedo a ser rechazada por ello.

Papá y mamá la van a querer SIEMPRE, sin condiciones, haga lo que haga. No necesita portarse “bien” para conservar el cariño de nadie. Se portará “bien” por otras razones, pero nunca por miedo a nuestro rechazo. Si hay un mensaje que quiero que tenga claro es que quien ponga condiciones a su amor, no merece la pena. El patrón que aprenda ahora lo llevará a su vida adulta y no quiero que condicione su vida para complacer a todo el mundo.

Si dejas de llorar, te doy un chocolate

Esto parece muy inocente pero no lo es en absoluto así que, por favor, SEPAREMOS las emociones de la comida.

¿Eres de las que te inflas a chocolate o chuches cuando estás nerviosa, triste o enfadada?

Cuando mis hijas sean mayores, me gustaría que tuvieran las herramientas suficientes para transitar sus emociones sin necesidad de atiborrarse a chocolate, helado o cualquier comida basura. Esto es un patrón que se crea desde la infancia y nos acompaña toda la vida.

Para conseguir que tenga una relación sana con la comida, debe verla como algo básico para cuidarnos desde dentro, como uno de los pilares de nuestra salud, debe aprender lo que es bueno y lo que no y desde luego, no debe concebirla como un parche emocional.

Si te preocupa que llore, puedes intentar ofrecer tu ayuda, comprender que le pasa o simplemente, permitir que transite esa emoción tomándose el tiempo que necesite.

¿Tan mayor y tomando tetita? Eso es de bebés

Antes de nada, te diré que la duración de la lactancia es algo que UNICAMENTE nos compete a mi hija y a mí. Es un tema de madre e hijo/a.

Durante muchos años se entendió la lactancia como un mero recurso alimenticio que pasado un tiempo, era mejor sustituir por leches de fórmula mucho más completas (Por esta manía humana de pensar que la naturaleza no sabe lo que se hace…). Afortunadamente eso ya ha cambiado, la mayoría de los profesionales de la salud la recomiendan y se entiende su valor tanto a nivel físico, como emocional.

La tetita, además de alimento y defensas es calor, consuelo, apego, cariño, descanso… es decir, cubre necesidades básicas de cualquier niño o niña y de muchas mamás que eligen esta opción. Porque es una opción, es decir que la mamá que prefiere dar el biberón, debe ser respetada de igual manera. Cada una decide qué es mejor para su familia y sus circunstancias.

Puesto que la tetita cubre todo eso, ningún niño/a debería sentirse avergonzada por tomarla, solo porque alguien, desde el desconocimiento, decide hacer comentarios cómo el de arriba.

¿Cuántos novios tienes? ¿Ese es tu novio?

Los niños y las niñas juegan entre ellos sin hacer distinciones, juegan con quien tienen cosas en común sin importar el sexo, y eso es exactamente lo que tienen que hacer. Tú, como persona adulta que eres, lo sabes y además, estoy segura de que si vieras a mi hija de 8 años comportándose con otra niña o niño como lo hacen los novios, te escandalizarías, lo verías mal. Puede que incluso te enfadases/asustases cuando tu hija de 15 años dijera que tiene pareja, entonces ¿Por qué haces esta pregunta a niños y niñas mucho más pequeños?

Quizás para ti es una broma, pero para un peque a quien se le pregunta esto, la percepción es diferente. Están aprendiendo cómo es el mundo y la sociedad a través de los adultos que les rodean, lo que está bien o mal, lo que deben o no deben hacer y cuándo. Teniendo esto en cuenta ¿Te imaginas lo que puede pasar por sus cabezas cuando los adultos de su entorno les hacen comentarios sobre si tienen o no novio/a?

Por un lado, estamos dando por hecho que tiene que fijarse en alguien del sexo contrario, pero… ¿Qué ocurrirá si cuando vayan pasando los años se sienten atraídos por personas de su mismo sexo?

Además de esto, también condicionamos la forma en la que se relacionan con otros niños y niñas, y la forma en que lo harán más adelante “¿Los niños y las niñas no pueden ser solo amigos?” “Mejor dejo de pasar tiempo con María para que no digan que es mi novia”

Estos comentarios atribuyen a la infancia comportamientos que no corresponden y con ello, hacemos que den pasos para los que no están preparados. El amor romántico, con todas sus consecuencias, llegará a su tiempo, pero por ahora, dejémosles ser lo que son.

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