Pasar embarazo y puerperio en pareja sin morir en el intento

Idealizamos el proceso

Es cierto que muchas veces idealizamos la maternidad y la paternidad porque lo que vemos a nuestro alrededor es solo lo bueno. La mayoría de los familias no van contando que están agotados o que llegan a discutir con sus parejas por ese mismo agotamiento. Tampoco cuentan si se sienten incomprendidos por la otra parte por lo que cada uno hace o deja de hacer. Normalmente estas quejas se quedan en casa o las reservas para las amistades más cercanas, y  fuera solo vemos la felicidad real de tener un hijo al que amas profundamente.

Pues bien, una cosa no está reñida con la otra. Puedes ser extremadamente feliz por la llegada de un bebé y a la vez sentirte exhausto y frustrado. Y tienes derecho a hacerlo.

Comprendiendo nuestras diferencias

En primer lugar, en el caso de las mamás hay una revolución hormonal tremenda y lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo se refleja en el exterior, porque es lo natural. Los cambios de humor, el cansancio, la excesiva preocupación por unas cosas u otras. Todo es normal, solo que a veces, no somos capaces de verbalizar nuestras necesidades a las parejas de una forma clara y directa. Clara y directa significa exactamente eso, expresarse sin lanzar ideas al aire o esperar que el otro se de cuenta de lo que te pasa por la mente. Estoy segura de que a todo el mundo nos encantaría leer mentes en algún momento pero la mayoría aún no ha desarrollado esa capacidad.

Está demostrado que los cerebros del hombre y la mujer son diferentes y es por naturaleza que sea de esta forma. Cuando apareció la especie cada uno tenía sus funciones bien marcadas y en base a eso tenían distintas habilidades. Tras años de evolución nos vamos entrenando para acortar las diferencias pero siguen estando ahí, en mayor o menor medida.

Colaborando para el cambio

Creo que es importante que, sobre todo las mujeres, aprendamos  a comunicar nuestras  necesidades de forma explícita qué, cuándo, dónde y seguro que nuestras parejas estarán felices de apoyar. El problema es que muchas veces esperamos que el resto del mundo nos lea la mente, o damos por hecho que los demás tienen que prestar atención a las mismas cosas que lo hacemos nosotras, y no es así.

En el caso de los hombres, con habilidades distintas a las nuestras, quizás tener un poco más de tiento a la hora de comunicar con una mujer embarazada o en pleno puerperio vendría bien. Quizás informarse de los cambios por los que van a pasar física y emocionalmente para acompañarlas de la mejor manera posible. No solo con amor sino con conocimiento, porque comprender la postura del otro ayuda enormemente en cualquier relación. He de decir que por suerte cada vez más y más papás se empapan de toda esta información y tienen una parte totalmente activa no solo tras el nacimiento, sino desde el embarazo.

La naturaleza manda

Es la propia naturaleza la que hace que una mujer puerpera se centre en el bebé, es instinto puro de supervivencia. Si en las cavernas se despistaban, el león se comía a la criatura y el único sustento del bebé era la madre, así que no podemos (y desde luego no debemos) pedir que una mujer, mamífera en esencia, vaya contra lo que su instinto reclama.

Lógicamente la vida ha cambiado mucho desde la época de las cavernas y ahora hay biberones y vigila bebés y no hay leones cerca. Los papás están presentes porque no han de ir a cazar y el trabajo es compartido. Por todo ello las mujeres pueden compatibilizar su maternidad con otras actividades pero el instinto nos sigue pidiendo estar ahí y eso está bien, no va en contra de ser feminista ni de desarrollarse profesionalmente, es naturaleza en estado puro. Lo que  sería de locos es no aprovechar las ventajas que tenemos a nuestro alrededor y sobre todo, no pedir ayuda cuando la situación como papás o mamás nos sobrepasa.

Algunos trucos

  • Crear tribu, apoyarte en amistades o grupos de crianza. Compartir las vivencias te ayudarán a liberar carga y si no tienes familia cerca, pueden ser fuente de ayuda en momentos de necesidad.
  • Aire libre. Salir de casa, pasear, respirar aire fresco. Es bueno no solo para el bebé sino también para las mamás y papás. Aunque vivas en la ciudad seguro que encuentras un parque en contacto con los árboles y no importa si hace frío o calor, elige las mejores horas del día según la temporada, usa ropa y protección adecuada y ¡a la calle!
  • Tú momento. Buscar un momento aunque sea pequeño para desconectar. Para una mamá, cuando hay un bebé pidiendo teta a todas horas es un poquito más complicado que para un papá o una mamá que no da el pecho, pero también se puede sacar, aunque solo sea una hora o media. Escoge la actividad que te ayuda, deporte, meditación, pintar, leer, bailar…
  • Son épocas pasajeras, llegará un momento en que tendréis más energía, los peques serán más autónomos… y los problemas serán otros 🙂
  • Toneladas de comprensión
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