Niños y mascotas

Ya son muchos los estudios que muestran los beneficios que tiene para la salud compartir nuestro tiempo con animales. Actualmente son numerosas las terapias que se llevan a cabo con diferentes animales como caballos, gatos, perros, cobayas y hasta delfines. Y que están ayudando a niños y adultos con diferentes enfermedades tanto a nivel físico como psicológico y neurológico.

El peque que comparte su vida con una o varias mascotas suelen desarrollar un respeto y un amor por los animales de forma natural, porque como un miembro más de la familia hay que cuidarlo y mimarlo. Esto lógicamente cuando los adultos respetan a las mascotas (y hago esta puntualización porque se dan familias donde los animales no son bien tratados y en esos casos los peques pueden integrar ese comportamiento como “lo normal”)

La relación con los animales

En 2013, 2014 y 2015 la Fundación Affinity llevó a cabo varios estudios sobre el vínculo entre personas y animales y las conclusiones son increíbles.

  • 9 de cada 10 niños entre 9 y 12 años prefieren jugar con su perro o gato en vez de los videojuegos.
  • Si llegan a casa con problemas buscan consuelo igual en los padres y en las mascotas.
  • Asocian tener una mascota a: Cuidar, Jugar, Alimentar, Querer, Compañía y Amistad, en este orden. Lo que indica que favorece la toma de responsabilidades desde temprana edad.
  • 60% de los niños consideran a su mascota un compañero de actividades y un 46% lo tiene como apoyo emocional.
  • El 76% de las personas pensamos que deben tratar a la mascota con el mismo respeto que a cualquier otro miembro de la familia.
  • El 62% hablamos a diario con nuestra mascota.
  • 92% de los niños consideran que sus perros y gatos les dan cariño.
  • En los niños, la afinidad por los animales es un fenómeno mayoritario. Este resultado estaría de acuerdo con la hipótesis de que la curiosidad y la afinidad por la naturaleza y por los seres vivos es un rasgo humano universal”.

Beneficios en la salud

  • Los niños que conviven con mascotas con pelo suelen tener un sistema inmunológico más fuerte y menos probabilidades de sufrir alergias.
  • Ayudan a mantener una actividad física contra el sedentarismo, jugar o pasear a los perros a diario nos obliga a mantenernos en movimiento y esto ayuda al desarrollo de sus habilidades motoras.
  • Eleva los niveles de oxitocina “Hormona de la felicidad”.
  • Reducción de los síntomas en niños con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad)

Beneficios sociales

  • Las mascotas ayudan a los más pequeños a desarrollar sus habilidades sociales.
  • Ayuda a inculcarles el sentido de la responsabilidad por lo que conlleva tener que cuidar de otro ser vivo.
  • Aumenta la autoestima de los peques.
  • Fomenta su conciencia ecológica.

Antes de tener una mascota

Y bien, una vez comentados todos los beneficios de convivir con animales, un llamamiento a la prudencia porque es verdad que leyendo todo esto a uno le dan ganas de salir corriendo a buscar un perro, un gato, un conejo o lo que sea pero es importante sopesar todos los pros y los contras. Las mascotas aportan mucho a nuestras vidas pero también necesitan determinadas atenciones que no todas las familias pueden o quieren darles.

En mi caso me han vuelto loca los animales siempre pero hasta hace unos años no he podido tener uno porque sencillamente no podía hacerme cargo de él como consideraba que se merecía.

Factores que tuvimos en cuenta:

  • Gastos que conlleva tener un animal de compañía (pienso, vacunas, desparasitaciones, revisiones veterinarias…)
  • Qué hacer en vacaciones. Tener un perro suponía hacer algunos ajustes en las vacaciones ya que habría que buscar lugares donde poder ir todos ya que yo no soy partidaria de dejar a la perra con familiares o en una residencia canina.
  • Paseos. ¿Teníamos disponibilidad para sacar a la perra al menos 3 veces al día y que al menos uno de esos paseos fuera lo suficientemente largo como para que pudiera soltar su energía?
  • Teniendo en cuenta lo anterior ¿qué tipo de perro podíamos tener?
  • ¿Cómo educarlo?
  • ¿Estábamos dispuestos a tolerar los destrozos que podía hacer en casa?

Revisados todos los puntos anteriores nuestra perrita bóxer llegó a casa y un año después llegó nuestra hija. Siempre nos hemos preocupado de educar a la perra para que fuese equilibrada y de enseñar a la peque cómo relacionarse con ella para evitar que pudieran hacerse daño jugando. La relación de ambas ha ido cambiando a medida que cada una maduraba y hoy en día juegan y se cuidan la una a la otra. ¡Es maravilloso poder  observar cómo interactúan!

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