Me cuido para cuidarte mejor

Hay muchas razones por las que como padres y madres no debemos olvidarnos de nuestro propio cuidado pero muchas veces nos dejamos para el último momento pensando que si no lo hacemos, estaremos fallando a nuestros hijos e hijas.

A mi personalmente me ha costado mucho tiempo entender, aceptar y poner esto en práctica. Cada vez que intentaba tomar tiempo para mí y mi hija me reclamaba, acababa cediendo o sintiéndome culpable. Y no me daba cuenta de que en realidad, así ni le daba un buen ejemplo ni era capaz de cuidar de ella de la mejor manera.

¿Qué es autocuidado?

Yo lo entiendo como elegir momentos para ti y respetarlos. Pensar en ti. Si necesitas ir al gimnasio 2 veces en semana o a un club de lectura o dedicar 1 hora diaria a estudiar, convéncete de ello y hazlo con la tranquilidad de que tu peque está bien.

Cuando yo intenté retomar las clases de yoga para adultos o los estudios después de tener a mi hija, fue todo un drama. Cada vez que tenía que marcharme se ponía a llorar, se enganchaba a mí y al final, me sentía tan mal que me quedaba en casa.

Siendo ya más mayor intenté dedicarle tiempo al estudio en casa pero era imposible si estaba despierta. Ella me reclamaba y yo era incapaz de negarme a jugar por hacer lo que yo quería. Para mí eso podía esperar pero ¿cómo le iba a decir que no jugaba con ella en ese momento? ¿Cómo pedirle que jugase sola un rato? Si lo hacía me sentía culpable pero si no lo hacía también, porque me quedaba esa sensación de vacío por no estar llenando otras áreas de mi vida. Fue nuestra maravillosa pediatra la que tuvo que recordármelo para que dejase de negar la evidencia.

Cómo mostrar la importancia del autocuidado

Finalmente comprendí que lo que le estaba mostrando a ella era que está bien renunciar siempre a uno mismo por contentar a los demás ¿Y realmente quería que mi hija se dejase de lado por contentar a los demás? ¿O prefería que se valorase y se cuidase? La respuesta la tenía clara. Entonces me di cuenta de que lógicamente ella quería jugar conmigo, pero que tenía la capacidad de comprender que mamá necesitaba 1 hora para hacer lo que fuese. Y empezamos a repartir el tiempo:

“Cariño, necesito un tiempo para terminar este trabajo sin que nadie me interrumpa (acordamos el tiempo). Cuando termine ¿a qué quieres que juguemos? ¿Te parece bien si ponemos una alarma y así sabrás cuando ha terminado el tiempo? (o se lo muestro en el reloj)”

Desde que comencé a ser firme y a estar convencida de que ese tiempo era importante para mí y a ella no le iba a hacer daño concedérmelo, todo ha sido mucho más fácil.

Primeros meses

Si eres mamá de un bebé posiblemente el mayor autocuidado que puedes concederte es dormir. En esta primera etapa de nuestros peques, intentamos aprovechar sus momentos de sueño para hacer infinidad de cosas y nos olvidamos de algo importante para todo ser humano, el descanso. Seguramente ya te habrán dicho eso de «aprovecha para dormir cuando duerma el bebé». Y seguramente, sobre todo al principio, creas que puedes con todo, pero el cansancio acaba pasando factura. Así que si no puedes delegar en nadie esas tareas, renuncia por un tiempo a tener la casa impoluta o adelantar con ese proyecto que comenzaste. Descansa cuando puedas hacerlo. Cada momento de la vida tiene sus demandas y hay que adaptarse sin olvidarse de uno mismo.

Elije lo que necesitas

Piensa en lo que realmente necesitas para sentirte bien, busca el momento para ello y organízate. Seguramente tendrás que acordar turnos con tu pareja o hablar con algún familiar o amigo con quien el peque esté a gusto, y que pueda acompañarlo durante ese tiempo. No estoy hablando de irte 15 días de vacaciones al Caribe sino de buscar momentos a lo largo de la semana en los que alguien podrá ayudarte y que no harán daño a nuestros hijos.

Dependiendo de cada persona, habrá quienes elijan hacer deporte, leer, estudiar, trabajar desde casa, cocinar, meditar, bailar… las opciones son infinitas porque cada persona tiene unas necesidades diferentes, pero están ahí.

Lo que ganamos cuidándonos

Yo aprendí que cuidarme es otra forma de cuidar a los que quiero. Cuando uno está relajado y satisfecho tiene mayor capacidad para llevar los momentos difíciles de la crianza y eso es primordial. Si te sientes agotado, frustrado, incomprendido ¿cómo vas a mantener la calma durante una rabieta? Además, los peques no dejan de observarnos y el mensaje que transmitimos cuando nos olvidamos de nuestro propio bienestar, es terrible. Lo podemos ver a nuestro alrededor ¿Qué hacían nuestras abuelas y tatarabuelas? ¿Y nuestras madres?… Quizás llegó el momento de enseñar que valorarse y cuidarse a uno mismo no es egoísta sino vital. Te da energía, salud, calma y felicidad y esto te permite transmitir mucho más amor a los demás.

Anímate. Busca tu espacio.

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