¿Instinto maternal?

Hace unos días en una charla sobre igualdad, surgió un pequeño debate en torno al tema de si existe el instinto maternal, o es algo que nos han vendido para ligar el cuidado de los hijos exclusivamente a las mujeres.

Por una parte se defendía que el instinto es algo biológico. Como mamíferos tenemos ese algo interior que nos llama a tener descendencia y cuidar de ella. La naturaleza está hecha de esa manera, por eso desde el principio de nuestra existencia nos hemos unido para tener hijos.

La otra parte en cambio, planteaba que el instinto maternal como tal, no existe, sino que es algo creado racionalmente por una sociedad patriarcal para imponer el peso de la crianza sobre las mujeres. Si existiera ¿existiría también un instinto paternal?. Se argumentaba que es algo que se utiliza para demonizar a las mujeres que deciden no tener hijos o vivir en pareja. Básicamente porque nos han impuesto que debemos seguir un plan de vida entre cuyos pasos están casarse y tener hijos.

¿He seguido un plan impuesto?

Yo no puedo hablar de lo que sienten otras mujeres o de lo que sienten los hombres. No sé con seguridad si existe un instinto paternal, aunque pienso que sí. Lo único que puedo asegurar es lo que he sentido yo.

No me considero alguien que haya seguido los planes de vida que le ha impuesto la sociedad o el entorno. Más bien al contrario. En contra de la opinión de muchos me puse a trabajar con 17 años. Me marché al extranjero por mis propios medios con 23, pasé los años que consideré allí organizando mi vida y tomando decisiones sin contar con el beneplácito de los demás. Y tuve pareja o no la tuve, por placer y no por necesidad. No me ha importado estar en pareja o sola porque en ambas situaciones he vivido igual, haciendo lo que quería. Y no he echado de menos ninguna de las dos situaciones. A día de hoy sigo tomando decisiones tremendamente impopulares así que no me veo encajando en un modelo impuesto. Ni antes, ni ahora.

Con 35 años decidí tener a mi primera hija. Hasta entonces no había tenido la «necesidad» pero en ese momento, algo cambió. Para mi es instinto porque no era algo que controlase mi razón, pero cada uno que lo llame como quiera. Desde el instante que concebí a mi bebé sentí una vinculación tan fuerte que lo describiría como algo casi mágico y a día de hoy, no ha cambiado. De hecho, si no tuve otro peque antes no fue por falta de deseo sino por permitir que se impusiera la razón.

No sé si es biología

Los cambios que se dan en el cuerpo y el cerebro de la mujer durante el embarazo y el puerperio, no son racionales. No se pueden controlar. Es naturaleza pura y dura. Si las mamás no se enamorasen de sus bebés según nacen ¿cómo los habrían alimentado desde el principio de la especie? Cuando un animal rechaza a su cría al nacer, esta tiene muy pocas posibilidades de sobrevivir y más aún una cría humana que nace sin madurar del todo.

Por lo que leí recientemente en un artículo, hay cambios que se producen en las mujeres independientemente de si son madres biológicas, y por lo tanto, también se producen en aquellos que se convierten el padres. Imagino que el estudio de todo esto es amplísimo y desde luego no poseo los conocimientos para explicarlo.

Al final salimos perdiendo

A pesar de creer en el instinto maternal, porque creo que es lo que yo misma he sentido. No puedo negar que hemos vivido con una cantidad enorme de condicionamientos sociales que seguimos arrastrando. Había unas expectativas sobre lo que debíamos hacer y lo que no. Lo malo para las mujeres, es que ahora se nos critica aún más.

Habrá una parte de la sociedad que critique a la mujer que tiene familia y más si decide apartarse de sus labores profesionales para ocuparse de ella. Serán acusadas de machistas, de poco liberales, de seguir las pautas impuestas… Incluso criticarán a aquellas que sintiendo el deseo o necesidad de ser madres, decidan tener familia en solitario o con parejas del mismo sexo. Las que tienen familia y no renuncian a su carrera profesional también tienen sus detractores, no creáis.

Por último, habrá una parte de la sociedad que atacará a las mujeres que no sienten ninguna necesidad de tener familia. Las que prefieren disfrutar de la vida sin peques, independientemente de estar en pareja o no. Estas serán acusadas de egoístas, malas mujeres, de no colaborar con la sociedad. Esto último lo escuché en una ocasión, no es broma. Según la persona que lo planteó, las mujeres que no tenían descendencia, no contribuían al sistema de pensiones. Como si el trabajo de cada una no importase y los hijos o hijas fuesen herramientas para generar ingresos.

Los hombres en este sentido creo que lo tienen algo más fácil porque no suele criticarse al que elige no tener familia o al que, a pesar de tenerla, no renuncia a su carrera. El que decide tenerla en solitario, se acepta, casi se les ve como valientes. Y los únicos que aún pueden llevarse alguna crítica son aquellos que deciden formar familia con una pareja transgénero o del mismo sexo.

Vive y deja vivir

Al final mi conclusión es la misma que para todo lo demás. ¿Qué necesidad malsana tenemos de juzgar a todo el planeta? ¿No es mejor que cada persona tome sus propias decisiones y que las disfrute o las cambie cuando quiera? Ya nos lo dice el refranero popular «Nunca digas de esta agua no beberé» Hoy podemos tener una forma de pensar y actuar acorde a ella. Mañana ¿quién sabe? Siempre y cuando respete al resto del mundo ¿A quién le importa lo que yo haga? ¿A quién le importa lo que tú hagas?

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