Comunicarse bien o mejor

¿Alguna vez te has parado a pensar desde dónde te comunicas? ¿Cómo perciben las otras personas lo que dices o pides? Comunicarse bien o mejor, es primordial si queremos establecer relaciones saludables con las personas que nos rodean. Desafortunadamente, no siempre somos conscientes de cómo lo hacemos. Para llegar a cambiarlo necesitamos tomar consciencia de ello y practicar, practicar , practicar.

¿Qué es la CNV?

El Sr. Marshall Rosenberg, destacado psicólogo estadounidense de nuestro siglo, creó la CNV (Comunicación no violenta). Este método que da las pautas para comunicarse mejor, ha sido empleado por miles de personas en todos los ámbitos, desde los hogares hasta la política. En sus libros nos deja numerosos ejemplos y anécdotas que ilustran maravillosamente cómo funciona su método.

Lo cierto es que no es nada extraordinario, de hecho, si uno se ha informado un poco, verá que sus pautas son sentido común. El problema es que la mayoría de las veces ni nos paramos a pensar cuando nos comunicamos, lo hacemos desde el yo enjuiciador, en lugar de hacerlo desde el yo empático.

Cuando percibimos que alguien nos exige, lo más común es que sintamos un cierto rechazo o incluso que nos pongamos a la defensiva. En cambio cuando una persona nos hace una petición, e incluso la razona, solemos estar abiertos. Que accedamos a la petición dependerá de muchos otros factores pero al menos, nos sentiremos bien al escucharla.

De igual manera, emplear la CNV no te garantizará que toda persona a tu alrededor acepte tus peticiones sin rechistar 😉. Tendrás que escuchar la respuesta y si no es la que deseas, aceptarla respetuosamente.

Los cuatro pasos de CNV

Observación

Algo tan sencillo en apariencia y tan complicado en la práctica. Observar la situación «tal cual» sin filtros, sin juicios ni opiniones. Simplemente mirar y escuchar lo que ocurre de forma literal. Rara vez contemplamos las situaciones de forma objetiva porque inconscientemente «interpretamos» lo que sucede, o por qué sucede, en base a nuestras vivencias.

Cuando narramos unos hechos junto con nuestro juicio, la otra persona suele ponerse a la defensiva, porque seguramente no verá esos hechos de la misma manera que tú.

Sentimiento

Analiza lo que genera esa situación en tu interior ¿Molestia?¿Enfado? ¿Tristeza? ¿Indiferencia? Una vez que lo hayas detectado, tendrás la capacidad de transmitírselo a la otra persona desde la calma, el respeto y la objetividad. Juntando el primer y segundo paso:

⛔»Anoche te saltaste tu hora de llegada, no sabíamos nada de ti y por tu culpa no he podido pegar ojo».

👍»Cuando anoche no llegaste a casa a tu hora, sentí miedo de que te hubiera pasado algo. No sabía dónde estabas o qué había pasado y estuve despierta hasta que llegaste. Ahora estoy cansada y me siento algo afectada por la preocupación que tuve«

Necesidad

Después de expresar tus sentimientos, llega el turno de las necesidades. ¿Qué necesitas para sentirte de otra manera? Es importante que lo definamos, que sepamos lo que queremos para poder transmitírselo a la otra persona.

Petición

Por último podemos hacer nuestra petición recogiendo aquello que hemos definido en el punto anterior. Debemos expresarlo de forma clara y precisa. Sin indirectas ni ambigüedades.

Siguiendo con el ejemplo anterior, podría ser algo así: La próxima vez que te retrases, necesitaría que me llamases para saber que estas bien. Pueden surgir contratiempos pero si hablo contigo, al menos me quedo tranquila.

Practicar, practicar, practicar.

Una vez que conocemos los cuatro pasos, el secreto está en practicar. Se trata de cambiar un patrón con el que muchas personas hemos crecido y por ello, no lo asimilaremos de la noche a la mañana. Practicar, practicar, practicar… vale la pena el esfuerzo si conseguimos mejorar nuestras relaciones ya sea en casa, en el trabajo o en la escuela.

Quizás incluso imaginar o recordar situaciones en las que nos hemos comunicado de forma poco empática y darles la vuelta con los 4 pasos de Rossemberg.

CNV contigo misma

La CNV no es solo una forma de comunicarte con las personas que te rodean sino también contigo misma porque a veces, somos menos empáticas con nosotras que con el resto del mundo.

Si empezamos por escucharnos en lugar de enjuiciarnos, estaremos mucho más cerca de crear relaciones sanas a nuestro alrededor.

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