Autonomía…¿Quién dijo miedo?

Es mucho lo que escuchamos sobre la autonomía de los niños pero cuando realmente llega el momento de ponerlo en práctica, hay algo que nos bloquea ¿Miedo a que puedan hacerse daño? ¿A que no consigan hacerlo? Quizás el problema reside en la falta de confianza que tenemos en sus habilidades y en lo que consideramos riesgos. Una cosa hay que tener en cuenta, fomentar la autonomía en los niños necesita de un cierto grado de paciencia porque la vida se ralentiza. Sus ritmos no son los nuestros, hay que dedicar tiempo a enseñarles cómo hacer las cosas, y después permitir que lo intenten tantas veces como sea necesario. Las cosas no siempre salen bien a la primera ¿verdad?

Ayuda para fomentar autonomía

1- Observar.

Mediante la observación hemos entendido los límites reales de nuestra peque y nos hemos sorprendido de cómo era capaz de controlar los riesgos ella sola. De no dar un paso en falso.

2- Dejar hacer.

Va unido al anterior. Si no les permitimos que hagan las cosas por si mismos ¿Cómo sabremos cuáles son sus límites? ¿Y cómo lo sabrán ellos? Con esto no quiero decir que no se les pueda ayudar si realmente lo necesitan, pero ayudar no es hacerlo por ellos. Es recordarles lo que previamente debemos haber explicado (Si veo a mi hija atascada dentro de un jersey porque no consigue sacar la cabeza, claro que la ayudo pero no aprovecho para meterle los brazos, eso puede hacerlo sola una vez que ha salido del atasco).

3- Mantener objetos peligrosos fuera de su alcance.

Esto es lo mejor que hicimos para estar tranquilos. Acondicionar los espacios para que ella pudiera investigar sin peligro (y si para ello hay que retirar el jarrón que te regaló la abuela pues se retira, solo será por un tiempo y seguro que la mujer lo  comprende). Muchos de los hogares de hoy en día tienen limitaciones de espacio, pero en ocasiones tenemos demasiadas cosas por todas partes. Quizás en esta época de exploración, se puede optar por un estilo más minimalista. En nuestro caso a medida que se ha ido haciendo mayor hemos vuelto a poner cosas que habíamos retirado porque ya sabe lo que es peligroso o se puede romper. En la cocina la hemos permitido manipular cuchillos y tijeras desde que era muy pequeña, SIEMPRE bajo nuestra supervisión. Esto no sólo le ha dado un conocimiento real del peligro sino que ha evitado que por curiosidad haya empleado utensilios de forma incorrecta cuando no estábamos delante.

4- Darnos permiso para el “caos”

El acondicionar espacios pequeños para peques, a veces implica tener las cosas fuera del lugar habitual pero ten paciencia…

5- Controlamos nosotros los tiempos.

Un problema habitual es seguir sus ritmos cuando necesitas ir con hora a un sitio. Claro que yo controlo el tiempo que necesito para prepararme, pero cuando llegó la peque, la cosa cambió y más teniendo en mente la idea de que ella funcionara de la forma más autónoma posible.

Ayudas para ganar tiempo:

  • Me levanto antes que ella para estar lista y con todo preparado antes de que se despierte.
  • Elije su ropa y lo que desea llevarse la noche anterior, de esa forma por la mañana no hay conflictos.
  • Tabla de tareas. Cuando son más mayores se puede hacer tablas de tareas matutinas y nocturnas. Siempre permitiendo que el peque elija los dibujos y el orden en que quiere hacer cada cosa. Esto además de ayudar al principio y final del día, es una divertida actividad para hacer en familia.

A pesar de todo esto, hay días en los que se hace tarde y tenemos que ayudarla a vestirse o  recordarla el siguiente paso de las tareas. Personalmente creo que no pasa nada por hacerlo de vez en cuando, a veces lo ideal es sencillamente imposible porque no podemos llegar tarde y  no debe ser un drama. Somos humanos y llevamos un ritmo de vida que no siempre permite hacer todo según nos gustaría. Pero al menos hay que intentarlo, porque a la larga es beneficioso para la familia. Yo he dejado de sentirme culpable cuando no voy “by the book”. Creo que hacemos lo que podemos en nuestras circunstancias y que no dejamos de esforzarnos por mejorar.

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