Tempestades

Hay momentos en los que encuentras un acantilado frente a ti y un mar enfurecido a tus pies, por un instante una extraña sensación recorre tu cuerpo y deseas marcharte ¿Es miedo? Podrías dar un paso en falso y caer al vacío y eso asusta un poco, pero al mismo tiempo levantas la vista y lo que observas es tan hermoso que no quisieras alejarte nunca de allí, la naturaleza te muestra su fuerza y su belleza y no puedes apartar la mirada.

   Así es la vida, mi vida, con valles, acantilados, mares embravecidos, luces y sombras, y con todo ello es maravillosa. Yo he decidido disfrutar del paisaje y aceptar que el mar a veces se enfada y no por ello deja de merecer la pena mirarlo. Las tormentas pasan y lo mejor que puedo hacer es aceptar lo que llega como un regalo para ver aquello que me estaba perdiendo, antes o después vuelve a salir el sol y si cierras los ojos o te marchas, te lo habrás perdido. Quiero disfrutar y saboreando cada instante porque solo existe el AHORA… y mañana ¿Quién sabe? Ahora sé que soy mujer, soy mamá, soy luz y tengo energía para mantenerme en pie a pesar del temporal.

Cada mañana nacemos de nuevo, lo que hacemos hoy es lo que más importa

Buda

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